Controversia global: EE. UU. vuelve a bombardear una lancha sospechosa de narcotráfico, aumentan las críticas por posibles crímenes de guerra.


Una nueva operación militar del United States Southern Command (USSOUTHCOM) atacó recientemente una embarcación sospechosa de tráfico de drogas en el Pacífico Oriental, matando a cuatro personas. 

Esta acción se produce en un contexto de intensas críticas a un ataque anterior, ocurrido el 2 de septiembre de 2025 en el Caribe, donde una segunda explosión — dirigida a los supervivientes de una primera — provocó nuevas muertes. Un video mostrado a legisladores estadounidenses mostró a personas en el agua, aparentemente pidiendo auxilio, antes de ser alcanzadas por el segundo ataque. 

La operación forma parte de una campaña más amplia que la administración Donald Trump ha intensificado contra los cárteles de narcotráfico, caracterizándolos como organizaciones terroristas. Hasta ahora, se han producido al menos 22 ataques a embarcaciones sospechosas este año, con decenas de víctimas. 

Organismos de derechos humanos, congresistas y expertos en derecho internacional cuestionan la legalidad de los bombardeos, alertando de que podrían constituir crímenes de guerra al atacar a personas desarmadas y en situación de vulnerabilidad. 
Este suceso revive el debate sobre la militarización de la lucha contra el narcotráfico y hasta dónde puede llegar un Estado en nombre de la seguridad. Si bien las autoridades defienden los ataques bajo la etiqueta de “terrorismo narcotraficante”, hay quienes cuestionan si alternativas menos letales — como capturas judiciales, cooperación internacional, incautaciones — habrían sido suficientes.

Para muchos críticos, este tipo de operaciones arriesga normalizar la violencia extrema y debilitar los estándares internacionales de derechos humanos.

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